viernes, enero 13, 2006

Fumad, fumad hasta saciaros

Hola, soy el Pub O Plonnors. Quiero aprovechar este blog para comunicaros que habeis ganado. Que, a partir de ahora, se podrá fumar en mí. De todas formas, quisiera mostraros mi decepción por la poca gratitud que me habeis mostrado. Yo os serví alcohol sin preguntaros la edad, dejé que ligarais con mis camareras, dejé que vomitarais en mis baños y en aquella ocasión, Francisco, no me quejé porque le golpearás con un taburete al estilo Yon Güein a ese transeunte que parecía un forajido. De pronto, cuando me dan a elegir si quiero ser pub de fumadores o no, siempre pensando en vuestro bienestar y no en el mío (que soy un pub en terapia de fumador junto con el Subtrueno y los Mortales), elijo ser "espacio sin humo". Y, vosotros fumadores, me dais la espalda para aferraros al vicio. Y, en una semana, pierdo 3000 euros de ganancia. Vale habeis ganado. Ahora se puede fumar.

viernes, diciembre 02, 2005

Una experencia muy femenina

Yo siempre me corto el pelo en una peluquería sólo de hombres, ya son pocas las que quedan sólo de hombres. Una mezcla de peluquería-barbería que frecuentan cuarentones y cincuentones de rudo carácter. Supongo que eso muchas veces ha repercutido en mi forma de ser. Las navajas al estilo bandolero, la panza grasienta del peluquero que te roza el brazo, que te pregunten si te van a lavar el pelo (y tú dices que no porque ves una mosca muerta en el lavabo), los mortadelos, los jueves, y salir del comercio con un corte en plan antiguo (a raya marcada, sólo a Rodolfo Valentino salió bien).

Quizá no deba decirlo, pero antes de ayer fui a una peluquería dónde sólo había mujeres. Y cara. Era un sitio muy sofisticado. La idea pudo haber sido mía por lo masoquista que resulto a veces, pero fue de mi madre. Que también vino a la peluquería. Lo de que mi madre me lleve a la peluquería, me recuerda a mi infancia. Aunque ahora no muerdo a las peluqueras (aunque a veces tenga ganas).

En fin, toda una experiencia. Sentarme y leer revistas de belleza. Me llaman y me meten en el lavado de cabeza. Y la tía me pregunta cosas insólitas: "¿Preferencia de champú?" No. "¿Usa champú hidratante?" El del caprabo. "¿Algún aroma especial?" Preferiría no oler a nada. "¿Le hago un masaje en el cuero cabelludo para que se relaje" Ji, ji... ¡venga!

Luego me pasan a cortar el pelo. Y la peluquera, amiga de mi madre, coge confi y se me pone catastrofista. "Uy, se te estás perdiendo pelo por la coronilla". Ya, lo ví en la cámara del cajero automático. "Pero eres muy joven, ¿cuantos tienes veintitres?" Veintidos. "uyuyuyuyuy". "Tienes que usar la loción que le di a tu madre, te la acabas" Bueeeeeeno. "¿Tienes estrés? Sí. "Muy mal".

Luego me dice que ya me basta con peinarme. Que lo que tengo que hacer es llevar el pelo hacia arriba, que me realza la frente, el perfil o yo que sé. Y así salí del peluquero con el pelo hacia arriba. Y así tener que aguantar a los típicos tocapelotas de: "ja, ja... ¡Tintín en gordo!"

lunes, noviembre 28, 2005

El corte navarro

Desde que el Corte Inglés llegara a la Comunidad Floral, el Corte Inglés ya no es inglés, es navarro. Por eso voy a hablar de "el corte navarro".

Estaba el sábado en el "Caixo". ("hola" en vascuence). Con una composición química muy interesante en mi metabolismo (sangría con ron). Total, que estaba como muy bailongo, ¿sabes? Y en estas que se me va la olla y le cojo a una chica para bailar. La tía la verdad es que no merecía la pena, por eso yo sólo iba a bailar. A esta no le iba a meter ningún rollo de esos en plan de: "¿sabes que fui redactorrrrr de Bradio Nacionallllll?". Y la interlocutora: "ya, ya...."

El caso es que la tía me echó un corte que lo flipas, se deshizo de mí con un movimiento violento. Y yo, mu avergonzado, me fui al grupo con el que iba, que se despollaba.

- Tíos, ¿qué ha pasado? ¿qué he hecho? ¿no he sido delicado y poco pretencioso?

- Juajuajua... ¡Bienvenido a Navarra!

miércoles, noviembre 23, 2005

ENHORABUENA!!

Desde un Boston un pelín más alejado, pero siempre pensando en la gente que conocí en Pamplona, quiero dar la enhorabuena a todos los "COCOS". Enhorabuena por el reconocimiento que supone. Pero sobre todo por el genial spot que hicistéis. Yo, como público potencial, he de decir que lo recuerdo perfectamente de entre la barbaridad de anuncios que veo cada día. Pasadlo genial, disfrutadlo!! Y pegaros una fiesta de esas que Munia dice que echa en falta. De esas que echamos en falta todos. De esas de antes de que unos se fueran a Boston y otros se quedaran en Pamplona!
Kisses - MP

martes, noviembre 22, 2005

No somos creativos... somos creadores

Por cierto, un beso a COCO. Nos vemos el viernes.
Id preparando el show.

Recuerdos...

La verdad, no echo de menos en exceso Pamplona. lo hecho de menos, sí, pero entre el trabajo diario y todos los rollos que tengo en la cabeza, no me da tiempo a acordarme mucho. La vida del trabajador es dura, creedme. Y se lo advierto a mis queridos publicistas sobretodo. Dime si quieres quedar y te diré a que hora podré salir. Por eso el viernes es el día clave. Y pensar en los jueves! Ahora ya ni existen, no esperas de ellos nada nuevo, no tienen emoción. Y el viernes? Llegas a casa, haces la cena y te echas a la cama. Salir? Si te quedan fuerzas, darás una vuelta. O te irás quedando dormido por las esquinas, una de dos. Aunque sí que, en un ataque de nostalgia, un jueves o un martes incluso te cogerás el moco del siglo. Y nada que decir de los sábados, que siempre son el moco del siglo.

Aún así, creo que me estoy empezando a hacer vieja. Y tengo miedo, mucho miedo.

Un beso a todos, que cuando os veo en las fotos de esas degeneraciones... y no estamos los que nos fuimos a Boston... Eso sí que lo hecho de menos.

Saludos a todos los degenerados. Y a Josemi, que pone especial interés en este blog, tal y como si fuera hijo suyo. Josemi, me encantan tus post. Son realmente estupendos.


***Muns****

viernes, noviembre 18, 2005

La edad de la inocencia

El otro día cometí un craso error, me senté en la parte de atrás de la villavesa. Allí tuve que aguantar los típicos adolescentes zopencos que se sientan en la zona de "los malotes". Aproveché para hacer un análisis empírico. De este modo, presento: "Tratado sociólogico: De la adolescencia foral".

1. Los adolescentes que visten con ropas de negros raperos, pero no son necesariamente negros. Esto se debe a la influencia de películas de culto como la de: "ocho millas", "descubriendo a Forrester" o "El principe de Zamunda"

2. Su medio de comunicación fundamental es el sms, cuando no hablan entre ellos a grito pelado. De este modo se hacen oir, y permiten que toda la villavesa envidie sus fructíferas experiencias.

3. El ritmo de sus enunciaciones deja caer una vocal de cada frase: "no vas a la carpaaaaaa", "buaaaaaaa, que tonto es el richi, etc".

4. Haciendo homenaje a como hablaban nuestros antiquísimos antepasados que vivían en los pueblos, definen a la gente con un determinante artículo determinado. "El richi, el Borja, la tía esa...".

5. Alrededor de cada chico suele haber una montaña de pipas que alguien misteriosamente ha dejado ahí.

6. En el grupo siempre hay un chico más callado, suele corresponderse con el chico que tiene granos, es gordo o cejijunto. A lo largo del trayecto de la villavesa, este chico recibirá una chapada. A lo que, obligatoriamente, el cejijunto contestara un: "¿qué andaaaaaas?".

7. En el grupo siempr hay un chico más precoz que, cuando vea a una buena moza por la ventana del autobús, sacará la cabeza por la ventanilla y gritará: "¡Tía buenaaaa!". A lo que la chica no hará ni puñetero caso.

8. Terminaré con el chico, generalmente inmigrante, que lleva un movil última generación. Y hace alarde de su tecnología haciendo sonar sus tonos de: "y esooooo", "Po zí", o "Raaaaaro, raaro". Hasta la próxima semana, escribid más cosas, que solo escribo yo!

viernes, noviembre 11, 2005

A ver si lo consigo

Hoy quiero escribir algo, pero no se me ocurre ningún tema. Así que voy a intentar recitar una poesía bonita y sincera:

Aquella noche la luna me abrazó,

de las maldiciones más crueles me protegió,

pero yo no he querido agradérselo,

porque el sol se me ha escondido en un yogurth,

del griego y azucarado ¡Qué buenos están!

Jroñe que jroñe.

Vale, vale, no lo volveremos a intentar