viernes, diciembre 02, 2005

Una experencia muy femenina

Yo siempre me corto el pelo en una peluquería sólo de hombres, ya son pocas las que quedan sólo de hombres. Una mezcla de peluquería-barbería que frecuentan cuarentones y cincuentones de rudo carácter. Supongo que eso muchas veces ha repercutido en mi forma de ser. Las navajas al estilo bandolero, la panza grasienta del peluquero que te roza el brazo, que te pregunten si te van a lavar el pelo (y tú dices que no porque ves una mosca muerta en el lavabo), los mortadelos, los jueves, y salir del comercio con un corte en plan antiguo (a raya marcada, sólo a Rodolfo Valentino salió bien).

Quizá no deba decirlo, pero antes de ayer fui a una peluquería dónde sólo había mujeres. Y cara. Era un sitio muy sofisticado. La idea pudo haber sido mía por lo masoquista que resulto a veces, pero fue de mi madre. Que también vino a la peluquería. Lo de que mi madre me lleve a la peluquería, me recuerda a mi infancia. Aunque ahora no muerdo a las peluqueras (aunque a veces tenga ganas).

En fin, toda una experiencia. Sentarme y leer revistas de belleza. Me llaman y me meten en el lavado de cabeza. Y la tía me pregunta cosas insólitas: "¿Preferencia de champú?" No. "¿Usa champú hidratante?" El del caprabo. "¿Algún aroma especial?" Preferiría no oler a nada. "¿Le hago un masaje en el cuero cabelludo para que se relaje" Ji, ji... ¡venga!

Luego me pasan a cortar el pelo. Y la peluquera, amiga de mi madre, coge confi y se me pone catastrofista. "Uy, se te estás perdiendo pelo por la coronilla". Ya, lo ví en la cámara del cajero automático. "Pero eres muy joven, ¿cuantos tienes veintitres?" Veintidos. "uyuyuyuyuy". "Tienes que usar la loción que le di a tu madre, te la acabas" Bueeeeeeno. "¿Tienes estrés? Sí. "Muy mal".

Luego me dice que ya me basta con peinarme. Que lo que tengo que hacer es llevar el pelo hacia arriba, que me realza la frente, el perfil o yo que sé. Y así salí del peluquero con el pelo hacia arriba. Y así tener que aguantar a los típicos tocapelotas de: "ja, ja... ¡Tintín en gordo!"